El afianzamiento de la Comunidad Económica Europea y la tenencia de políticas comunes, hicieron que a finales de los años setenta, naciera el ECU, Unidad de Cuenta Europea en sus siglas en inglés, que no era más que una cesta de monedas de los estados miembros.
Será el tratado de la Unión Europea de 1992, popularmente conocido como Tratado de Maastrich, el que decide el nacimiento de una moneda común para los estados de la nueva Unión Europea, si bien Dinamarca y Reino Unido, de esa fase final decidieron quedar fuera de la Unión Económica y Monetaria.
Será la cumbre de Madrid que puso fin a la presidencia española de la UE en 1995, en la que se dedidiría la denominación de euro.
En el primer fin de semana de mayo de 1998, se celebra una cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas, allí se examinan las economías de los estados de la Unión Europea y se acuerda que sean once, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Italia, Alemania, Francia, Irlanda, España, Portugal, Austria y Finlandia, los estados que pasen a la fase final de la Unión Económica y Monetaria.
Comienzan así tres años de arduo trabajo, para sustituir los sistemas monetarios de once estados por uno común.
El 1 de Enero de 1999, se fijan los tipos de conversión fijos de las once monedas con el euro y el euro puede utilizarse en todas las operaciones que no requieran efectivo.
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